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sábado, 16 de noviembre de 2013

Este año repetimos el taller on-line de técnicas narrativas.

Sí, querid@s mí@s, como veréis no escarmiento y lo mío es la reincidencia.
   El año pasado me resistía a empezar con ello, pero después de que algunas amigas y conocidas me acicatearon hasta que consiguieron que me lanzara a la piscina e impartiera por fin un curso de técnicas narrativas, he de decir que les estoy tan agradecida que he pensado repetir. 
   La experiencia fue fantástica —según me dicen para ellas también—, y he de decir que todas nos divertimos muchísimo y juntas aprendimos un montón.
   Sí, yo también. Para mí ha sido un privilegio poder compartir con todas ellas las noches de los martes de los cinco meses que duró el curso «Quiero escribir una novela romántica», gracias al cual he podido refrescar la teoría y discutir posturas y porqués con las chicas hasta la saciedad. (Y hablo en femenino porque solo fueron féminas las que se apuntaron la pasada edición, si bien es cierto que este año me encantaría contar algún hombre).
   El caso es que después de todo eso, cuando llega cada noche de martes lo echo tanto de menos... Es por ello que he pensado que, dado el limitado aforo a las clases y puesto que algunas de las personas que se inscribieron en la pasada edición se quedaron fuera por falta de plaza, si os parece bien, estáis interesados y hay un mínimo de alumnos, podemos repetir el taller este año.
   Las condiciones y los precios no han variado con respecto a la anterior edición, puesto que con la que está cayendo no están los bolsillos para demasiados estragos. Eso sí, vamos a empezar un mes antes para no acabar tan tarde, que luego viene el calorcito y a todos nos gusta salir de cañitas y recogernos más tarde.
   Por lo tanto, si hay suficientes alumnos, empezaremos la clase el martes 7 de enero, aún saboreando el último trocito de turrón, para terminar el martes 27 de mayo.
   Si queréis echar un vistazo al dossier, para ver en qué consistirá todo el cursillo; los objetivos, los puntos en los que se incidirá y demás, no tenéis más que ir a los enlaces que aquí os indico

          Ver en pantalla               Descargar

   En el caso de que hayáis decidido inscribiros, basta con que descarguéis el formulario aquí, lo rellenéis y me lo mandéis por correo electrónico a orvirep@infonegocio.com
   ¡Importante! No hay que hacer ningún ingreso de reserva de plaza hasta que yo os confirme vuestra participación en el taller.
   En fin, familia, os espero. Me encantará que os convirtáis en mis héroes y heroínas de las noches de los martes.
   Un beso a tod@s.

domingo, 23 de junio de 2013

Contra la pereza, diligencia...

Hola, amigos, 
   Sí, ya veis, la teoría la conozco al pie de la letra, pero la práctica... 
  En mi caso la susodicha diligencia debe ser una del siglo XIX. De esas que atravesaban los vastos páramos del Lejano Oeste expuestas a las inclemencias del tiempo, los avatares del destino, los ataques de los comanches y la velocidad de los caballos que tiraban de ella porque, lenta va... lentísima. No sé si es por culpa de los avatares del destino o porque los caballos de vapor que tiran de mi carrocería han perdido la fuerza...
   Efectivamente, como supones, me refiero al poco fuste que impongo a la marcha de mi próxima novela;  Tras la estela de un sueño, planteada, estructurada e incluso empezada hace... o más, y detenida en una parada de postas desde hace más de siete meses en la página doscientos y pico. 
   ¿Que por qué? Pues no sabría deciros exactamente, pero lo cierto es que un día cerré el archivo con la sana intención de abrirlo al día siguiente y continuar con la historia de Rafa, Cristina y Niki y, hasta hoy. Desde aquel lejano mes de noviembre no he vuelto a abrirlo salvo hace unos días, para leerlo de tirón. Y sí, reconozco que me gusta. Que puede que no sea lo mejor del mundo mundial, ya, pero cumple mis expectativas y me siento orgullosa de cada palabra escrita, lo que viniendo de mí y sobre mí misma, es mucho, os lo garantizo —nadie necesitaría enemigos si tuviera un ego tan cruel como el mío. Admito que me trato fatal—. 
   Entonces, dirás, ¿por qué no sigues y lo acabas de una maldita vez? Pues eso mismo digo yo, al menos me quitaría este «muerto» de encima, que ya me pesa como un mal matrimonio. Pero, aunque quisiera, no sabría responderos mis motivos. No sé por qué no continúo hasta el final y lo doy carpetazo, máxime sabiendo lo que quiero escribir. 
   Lo peor de todo es que he dejado a mis protagonistas en un momento álgido del relato, en el instante en que la trama comienza su desenlace y están a punto de alcanzar con la punta de los dedos la estela de esos sueños que tanto anhelan. Si al menos los hubiera dejado en mitad de una tórrida escena erótica, como mínimo podría decir que estaban pasando un buen momento cuasi-eterno, pero ni siquiera eso, que los he plantado en mitad de una sofoquina, encerrados entre las cuatro paredes de mi imaginación, sin que ocurra nada. 
  Mientras tanto, mis caballos se enfriaron, murieron y fueron enterrados, a la espera de nuevas monturas que hicieran avanzar la novela. Y durante todo este tiempo, la carrocería de mi diligencia se agrietó allá donde los comanches dejaron el impacto de sus dañinas flechas y el polvo del camino —en singular, malpensados—, se coló en el interior volviendo el ambiente casi irrespirable. 
   Cruel situación, ¿verdad? Lo reconozco, mis chicos no se merecen esto y han venido a quejarse muy seriamente. ¡Menos mal, porque me han hecho reaccionar!, aunque poquito, no vayamos a engañarnos. 
  Tal vez ese es el motivo por el que uno de estos últimos fines de semana decidí ser honesta con ellos, hacer limpieza, abrir las ventanas de par en par y dejar que los malos humores y las nocivas partículas en suspensión regresaran al lugar del universo al que pertenecen. Ahora, después de la obligada «campaña de lustre y abrillantamiento veraniego» todo reluce de nuevo y mi diligencia espera ansiosa que mis personajes abandonen su encierro y vuelvan a ocupar su interior para transitar los caminos de mi descabellada creatividad. 
   Sólo hay un problema, el cochero, aburrido de esperar, se ha apuntado al pluriempleo y ahora está inmerso en una abrumadora pereza que le impide subirse al pescante y jalear a los jamelgos para que corran veloces por los páramos desconocidos de la imaginación, en donde, como en el poema de Machado, «se hace camino al andar». 
  Eso sí, una servidora, pragmática donde las haya, ha visto las orejas al lobo y ha empezado a cargar sus pilas.
   De momento, he creado un booktrailer que, perdonadme la osadía y presunción, cuanto más lo miro más me gusta. (¡Cómo somos las madres, que incluso nuestro más feo retoño —suponiendo que lo sea— nos parece precioso!). Aquí os dejo la muestra y, para empezar a dar alfalfa a mis vaguísimos caballos de vapor, intentaré ir dejandoos algunos retazos de este relato que me inciten a vencer esta pereza que me corroe. Un beso y sed felices lo que queda del día.

jueves, 6 de junio de 2013

Nunca es tarde si la dicha es buena.

Hola amigos,
   Os preguntaréis qué me ha ocurrido para haber tardado tantísimo en actualizar mi blog —o no, claro, al fin y al cabo hay mil blogs a los que recurrir si vuestro favorito no se actualiza... Porque éste es vuestro favorito, ¿verdad? Jajajaja—. Pues os diré que mil cosas, pero todas tan vulgares que no merece la pena ni comentarlas... En mi descargo sólo puedo decir que, en resumen, no tengo tiempo ni de rascar.
   Pero no sólo me han ocurrido vulgaridades en estas semanas, no, que también he tenido experiencias inolvidables dignas de ser comentadas. Como por ejemplo, el viaje que el pasado 17, 18 y 19 de mayo hice a Loarre (Huesca).
   Mi intención era haberos puesto al cabo de la calle al día siguiente, pero creedme si os digo que no he podido hacerlo hasta ahora. Sin embargo, eso me ha proporcionado una visión muy práctica del asunto, porque cuando uno llega de un lugar donde se lo ha pasado tan bien que va a ser difícil superar la experiencia, en una compañía inmejorable, las sensaciones están a flor de piel y no es capaz de hacer una valoración objetiva.
   Sin embargo, después de casi tres semanas, puedo decir que el tiempo ha puesto cada percepción en su lugar y que, si después de todos estos días, sigo queriendo revivir esas jornadas, ¡es que la cuestión merece la pena!
   Fue un fin de semana de los de guardar en el recuerdo para siempre jamás. Primero porque hacía... uff o más, que no disfrutaba de unos días en completo relajo y disfrute con mi hombre y ya iba siendo hora. Nuestro hijo no pudo acompañarnos, y la verdad es que lo lamenté muchísimo; hubiera disfrutado de lo lindo empapándose de la historia milenaria de las piedras de aquel lugar, especialmente de todo lo que rodea a ese castillo del siglo XI que, incluso a mí, que no se me ocurriría en la vida escribir histórica, me incita a hacerlo, así como de la salvaje naturaleza de los Mallos de Riglos y la Galliguera y sus alrededores.
   No voy a entrar en demasiados detalles, porque ya me desquité a placer en mi otro blog, ése que comparto con mis amigas pecadoras (pinchar AQUÍ para leer), pero sí que repetiré mi eterno agradecimiento a la corporación minicipal de la localidad por tan maravillosa acogida y atención y, sobre todo, a su primer teniente de alcalde y concejal de cultura, Mar Giménez Cuello, a la que, además, tengo el placer de contar entre mis amigas personales desde hace ya largos años.
   Precisamente si alguno de vosotros ha podido leer mis novelas, en parte es por culpa suya. Ella inventó el perfil primigénio de Marcos Pessaro (aunque yo luego hice lo que me dio la gana), leyó y releyó las páginas que hoy están en las librerías y no paró de darme la tabarra hasta que vio una novela mía en el mercado. Desde aquí, gracias, Mar, por tu apoyo y gracias también por abrir las puertas de ese gran pueblo en el que vives a un puñado de locas por la literatura romántica.
   Gracias también al alcalde, Miguel Liesa, que incluso nos acogió en sus dominios privados y nos homenajeó con cordero y vino hasta que las viandas y los caldos nos salían por las orejas. Gracias a Lorena Laguna y a su marido, gerentes de Loarre Turismo Activo, que pusieron a nuestra disposición todo un castillo, sus dependencias y su centro de acogida de visitantes y, también, nos dieron de comer. Gracias a los organismos y empresas patrocinadoras, que contribuyeron con el evento (Diputación de Huesca, Ibercaja, Bantierra y la librería Santos Ochoa), así como a la Hospedería de Loarre y a los alojamientos rurales El Rincón de Andresé y Casa Pepico, que pusieron a nuestra disposición habitaciones y servicios dignos de príncipes, sin olvidarme, por supuesto, del Bar Pola... ¡Cómo estaban esos bocadillos que nos permitían abordar la jornada con fuerzas a rebosar!
   En fin, podría seguir así y no pararía en mucho tiempo. Si me olvido de alguien, no ha sido esa mi intención, pero me emociono y se me agolpan las ideas.
   No puedo dejar de hacer mención a todas las autoras (sí, fueron todas chicas) que enviaron sus manuscritos y concursaron al I Premio de Novela Corta Castillo de Loarre, que finalmente ganó Verónica Martínez Amat con la novela El secreto de Loarre y que próximamente será publicado en la Colección Letra eNe de Éride Ediciones (también patrocinador de este fin de semana romántico).
   Excuso deciros que de la excursión he traído cientos de fotos —en especial si tenemos en cuenta la profesión de mi señor esposo—, de la que os quiero hacer partícipes a todos, así que aquí os dejo una galería que, seguro, os pondrá los dientes como los de mi Marcos Pessaro. Claro está que no todas las imágenes son autoría suya, ya que los maridos de otras asistentes, concretamente el de María José Losada y el de la escritora Jezz Burning (para mí siempre Raquel Barco).
   Mirad, mirad y despacharos a gusto. Os dejo con ellas y prometo regresar por aquí y reportarme en breve.


Postdata - Aunque no tiene nada que ver con todo esto, no puedo dejar de dedicar unas palabras a Maite, una buena amiga que, dado que yo no lo hago, es quien se encarga de hacer los vídeos publicitarios de mis novelas para el blog. ¿Os acordáis del que preparó para Navidades, y que yo he mantenido en estas páginas hasta, como aquel que dice, antes de ayer? Pues ahora ha tenido a bien crear uno veraniego. ¿No queréis verlo? Lo tenéis en un gadget pero, por si acaso...